martes, 14 de mayo de 2013

Hacia una verdadera Reforma Nacional (y III)

Para finalizar con esta entrega, analizaremos otros aspectos que deben ser modificados en su totalidad para alcanzar la Reforma Nacional a la cual aspiramos la mayoría de los venezolanos y que es el paso fundamental para desmontar el aparato viciado del Estado que soporta al grupúsculo que hoy pretende dominar a la Nación.
-         Creación de nuevas industrias: Buena parte del escaso desarrollo económico en los últimos 14 años, es producto del agobiante control que ha querido implementar el gobierno en todas las industrias del país. En dicho período, ha quedado más que demostrado que la ineficiencia y la destrucción del aparato productivo han sido la marca personal del grupúsculo que hoy nos intenta gobernar.
Es necesario incentivar el nacimiento de nuevas industrias y la formación de técnicos capacitados para lograr el establecimiento definitivo de un sistema que fomente y produzca el desarrollo económico fuera del control del Estado.
Venezuela siempre ha estado en una posición única en la cual el diferencial de las importaciones y exportaciones debería de otorgarnos un saldo positivo; y no como lo refleja la actual realidad: una política de importación que deja al descubierto lo endeble de nuestra economía.

-         Los trabajadores: La sociedad venezolana está urgida de una clase trabajadora que esté a la altura de los cambios que necesita la sociedad. Por tal motivo, es necesario que una vez que salga del poder el grupúsculo que hoy intenta gobernar, la nueva dirigencia política garantice la libertad de trabajo, sin presionar a los ciudadanos por su manera de pensar y/o su activismo político.
De igual manera, los trabajadores deben de contar con sueldos y salarios acordes a las necesidades reales que afronta nuestra sociedad. Hay que recordar, que el supuesto gobierno que tenemos, nos ha conducido por un camino viciado por controles económicos y devaluaciones que han mermado en los ingresos de la inmensa mayoría de venezolanos. Así que es necesario incrementar los ingresos laborales para afrontar el desastre económico en el cual nos han colocado.

-         El sistema bancario: La depuración del sistema bancario nacional debe comenzar por aquellos bancos que fueron creados para proteger el capital de intereses personales, los cuales tienen como único objetivo, ganancias desproporcionadas sin importarles la salud económica de Venezuela.
La banca debe estar enfocada a beneficios que impulsen el desarrollo de la sociedad, bien sea desde el ámbito económico o social. En la actualidad, algunas instituciones bancarias brindan dichos beneficios, pero esto aún es ínfimo comparado con las necesidades del venezolano.
Por otro lado, las instituciones destinadas a los créditos, deben ofrecer intereses acordes y razonables para un mayor desarrollo de las actividades que exige y necesita la Nación.
Por último -y quizás lo más lógico-, es que el poco capital extranjero que ingresa al país, así como el poco capital que aún producimos, debe ser invertido en el sistema bancario nacional. De nada nos sirve la creación de instituciones financieras en el exterior o de poco alcance nacional, si a la larga las utilidades que puedan ofrecer serán únicamente para el grupúsculo y/o para intereses extranjeros.

-         Los servicios públicos: Quizás éste punto en específico llevaría hasta dos entregas porque el deterioro y la destrucción inexplicable -aunque la explicación es ineficiencia- de los servicios públicos en Venezuela pareciera ser un cuento de nunca acabar. Estamos hablando de carreteras, servicio eléctrico, teléfono e internet, ferrocarriles y transporte subterráneo, agua potable y aguas negras, aseo urbano, por nada más enumerar unos pocos, los cuales son la preocupación diaria en la cotidianidad del venezolano.
Es increíble que cada uno de esos servicios públicos estén bajo la responsabilidad de algún organismo del Estado -y hasta de algún ministerio en otros-, pero la ineficiencia siga creciendo con el transcurrir del tiempo. Ante esa realidad, es necesario contar con una comisión o algún organismo central de emergencia que canalice todas y cada una de las fallas y posibles soluciones que se puedan ofrecer. Es hora de acabar con la demagogia y la burocracia en esos sectores principales de la sociedad.

lunes, 6 de mayo de 2013

Hacia una verdadera Reforma Nacional (II)

Siguiendo con las medidas que deben ser tomadas para una verdadera Reforma Nacional -las cuales son fiel reflejo de lo que anhela y aspira nuestra sociedad-, destacaremos las siguientes:
-         Poder Legislativo: Es vital para los actuales momento que atraviesa Venezuela, contar con una Asamblea Nacional moderna y verdaderamente democrática. Todo ello en pro de trabajar aceleradamente -siempre con una gerencia y política de alto nivel- en aquellas leyes que afronten la grave situación de nuestra sociedad.

La Asamblea Nacional debe organizar e impulsar todos aquellos movimientos -públicos y privados- que puedan reconstruir el país y las bases del Estado; para de esa manera, a través de las leyes que de allí emanen, lograr la unidad y el compromiso de todos los venezolanos en beneficio del país.

-         Educación: Este es uno de los puntos que mayor atención debe tener por parte del Estado y del Gobierno Nacional, ya que la misma ha sido prácticamente abandonada a intereses políticos, a pesar de contar con nuevas instituciones educativas. La falta de una educación de calidad, se ve plasmada en el alto índice de criminalidad y de ausentismo en los niveles básicos del sistema educativo. Aunado a ello, contamos con un grupúsculo de políticos que en vez de promover la participación escolar, lo que hacen es aprovecharse de cualquier fecha importante a sus intereses para suspender las clases.

Es indispensable la fomentación y reapertura de las escuelas técnicas a lo largo y ancho de nuestra patria. Dichas instituciones siempre fueron un bastión para aquellos venezolanos que soñaban y sueñan con profesiones distintas a las emanadas de las ciencias y/o las humanidades. Además, las carreras técnicas siempre fueron sinónimo de sacrificio, compromiso y valor.

Se debe dejar a un lado el sistema educativo que nos pretenden imponer, en el cual nuestros niños y adolescentes son objetos del Estado o de una parcialidad política, para dar paso a una educación libre de cualquier dogma político; una educación que explote el intelecto, no la obediencia; una educación que permita el nacimiento de la reflexión en cualquier ámbito, no la mentalidad autómata de los borregos que siguen algo sin saber por qué.

-         Economía e Industria Petrolera: Se debe sanear nuestra economía desde los niveles más bajos hasta nuestra industria petrolera. Para ello, la economía debe estar al servicio de nuestra nación. Es hora de PDVSA deje de ser la caja chica del grupúsculo que hoy intenta gobernarnos y de aquellas naciones que reciben beneficios con tal de avalar la postura incoherente de aquellos que tienen actualmente las riendas de Venezuela. Nuestra economía debe estar al servicio del bien común y de aquellas libertades económicas que deberíamos de gozar y que nos han sido negadas hasta los momentos.

La estabilización de la moneda y unos precios acordes a nuestras necesidades deben ser la meta de toda Reforma Nacional. Para ello, se debe proteger la producción nacional y evitar a toda costa una política de importación que está socavando todo el sistema productivo venezolano. Por otro lado, la producción petrolera debe incrementarse y los ingresos que de allí provengan, invertirse en áreas vitales para el desarrollo de nuestra sociedad. Se debe acabar con los negocios fraudulentos que sólo benefician intereses personales y de otras naciones, así como promover una contraloría que nos mantenga al tanto de todas las transacciones que son llevadas a cabo por las autoridades de la industria petrolera.

-         Poder Judicial: Buena parte de la debacle de nuestra sociedad se debe a la manera de hacer justicia en nuestro país. Lamentablemente, el Poder Judicial está en manos del grupúsculo que hoy intenta gobernarnos y su aplicación sólo es válida para aquellos factores que se oponen al gobierno; y no para todo aquel que incumpla con las leyes de la Nación.

Al igual que con la Asamblea Nacional, se debe contar con personas comprometidas con el verdadero desarrollo de Venezuela y, por supuesto, de un sistema judicial acorde a los nuevos tiempos. Para ello, el sistema de selección debe ser muy cuidadoso y lo más profesional posible. Nunca en base a afinidades políticas o personales.

El actual grupúsculo que se encuentra en el poder, ha acabado con nuestro sistema judicial. Ellos son la justicia y de ellos emana las decisiones. Los magistrados no son más que títeres que le otorgan “legalidad” a las decisiones que salen del Tribunal Supremo de Justicia.

Además, el sistema penitenciario debe reformarse por completo. Venezuela necesita cárceles en las cuales el reo pueda reformarse y salir a la sociedad siendo un factor de desarrollo. En los actuales momentos, tenemos todo lo contrario: cárceles que fomentan mayor perversión, odio y resentimiento social. Todo ello, sin contar el negocio que ha venido creciendo dentro de los centros penitenciarios.

-         Ejército: Nuestro ejército debería ser el pilar fundamental de la defensa y honor de la Nación. En los actuales momentos, eso no es así: los jerarcas militares están de rodillas ante el grupúsculo que hoy intenta gobernarnos y en muchos casos, a intereses extranjeros. Urge contar con una Fuerza Armada que apoye a la sociedad civil; una Fuerza Armada que proteja a todos los venezolanos en base a disciplina y organización.

Nuestros soldados deben de tener claro cuál es su papel en la sociedad,  así como nosotros debemos tener claro que los militares están a nuestro servicio, no al del grupúsculo y mucho menos de intereses extranjeros. La razón debe prevalecer en el componente militar y como tal, debemos hacérselo entender.
En la última entrega: Creación de nuevas industrias, los trabajadores, el sistema bancario, los servicios públicos.

miércoles, 1 de mayo de 2013

Hacia una verdadera Reforma Nacional (I)

Venezuela está urgida de una verdadera reforma en todas sus bases políticas, sociales y económicas. Cada logro, cada victoria que se ha conseguido a lo largo de estos 14 años ante el grupúsculo que hoy se ve reflejado en el poder, debe ser sinónimo de mayores responsabilidades y compromisos con nuestro vejado país.
Es necesaria una renovación, una reforma que ponga en claro el orden de las cosas; una renovación, una reforma que le deje en claro a nuestra sociedad que todo lo que se ha de realizar es por el bien común y no por las inútiles divisiones que son llevadas a cabo por el grupúsculo; una renovación, una reforma que incluya a todos en la reconstrucción de nuestra Nación, a través de una nueva organización administrativa, social, en la cual el cumplimiento de la ley sea para todos por igual; una renovación, una reforma que destaque el verdadero nacionalismo y que obviamente, lo mejore con el pasar del tiempo. Una verdadera Reforma Nacional… Esa meta no será fácil pero es posible; y ese debe ser nuestro objetivo.
Pero ¿qué hacer para medianamente sentar las bases que se necesitan para lograr esa Reforma? La respuesta es sencilla: Poder Político. Y eso ya es una realidad aún siendo oposición, ya que el debilitamiento político del grupúsculo y su dudosa legitimidad, le ha permitido a la oposición venezolana marcar en buena medida la agenda política de Venezuela.
Bajo esa premisa, es indispensable seguir manteniendo las fuerzas que nos agrupan y que nos han permitido afrontar a esta canallesca cúpula. Recordemos que la lucha no es contra los compatriotas que aún creen en el proyecto que dejó el fallecido Hugo Chávez -proyecto que el grupúsculo está dejando a un lado por sus propios intereses-, sino contra esos personajes que intentan perpetuarse en el poder por cualquier medio y aún sacrificando a los suyos. La unidad nacional nos llama y cada día que pasa debe ser más fuerte. La palabra incorporación debe estar en nuestro diccionario, los verbos destruir y dividir deben desaparecer.
Se ha avanzado demasiado, por lo tanto, no nos podemos dormir en los laureles. El horizonte se sigue ampliando ante nosotros, a pesar de los intentos del grupúsculo por esconder la verdad y manipular a su antojo la problemática que aqueja a la Nación. Han sido 14 años de una dominación bárbara, de un sistema que a pesar de contar con todos los Poderes del Estado, lo que ha traído es vergüenza y angustia en nuestra sociedad. Es por esa razón, que esa Reforma Nacional debe rescatar los atributos y derechos que tenemos cada uno de nosotros, para de esa manera, conseguir el Estado que nos conduzca por la senda del desarrollo.
Una vez sentadas las bases de esa Reforma Nacional ¿Qué hacer? ¿Cómo afrontar la realidad que nos dejará el grupúsculo que hoy ostenta el poder? Son muchísimas las medidas que se deben tomar -de hecho, llevará varias entregas poder enunciar las más básicas pero no menos importantes-, pero la realidad venezolana, la dinámica política y sobre todo, la sociedad, empujan hacia situaciones que se pueden reflejar en lo siguiente:
·        Venezuela primero: El problema de gobernabilidad que dejará el grupúsculo será una verdadera tarea titánica para las fuerzas que afronten el reto de guiar a la Nación. Pero, es necesario que la visión de gobernabilidad tenga sus bases en los venezolanos y para los venezolanos. Ya es hora de depender de factores externos para llevar las riendas del país. Más que buscar al “hombre nuevo”, se debe rescatar al “hombre olvidado”; más que “libertar” a los sectores más desposeídos, se debe fomentar la educación y el empleo que lleve al venezolano a la consecución de beneficios económicos y sociales, es decir, dejar de crear una clase social que sea parasitaria del Estado. Para ello, debemos contar con una buena administración pública que explote por completo todas nuestras industrias básicas y que de verdad pregone el trabajo –cosa contraria a lo que hace el supuesto “presidente obrero”-.

·        Integridad y verdadera independencia: Venezuela está urgida de una integración basada únicamente en los factores que permitan el desarrollo de nuestra sociedad. De una vez por todas, debemos execrar de nuestros límites todo aquello que sea sinónimo de injerencia en la toma de decisiones del Gobierno y que afecte el aparato productivo del Estado. Las injerencias -vengan de donde vengan- tienen como objetivo alcanzar beneficios basados en la codicia y en los intereses personales o de gobiernos. Por tal motivo, se debe contar con un Gobierno fuerte que sepa hacer respetar el concepto país en un marco de relaciones “ganar-ganar” en las cuales no nos arrodillemos ante ninguna nación, por ningún concepto y por ningún apoyo político que mantenga a un grupúsculo en el poder.
Próxima entrega: Poder Legislativo, Educación, Economía e Industria Petrolera, Poder Judicial, Ejército