lunes, 6 de mayo de 2013

Hacia una verdadera Reforma Nacional (II)

Siguiendo con las medidas que deben ser tomadas para una verdadera Reforma Nacional -las cuales son fiel reflejo de lo que anhela y aspira nuestra sociedad-, destacaremos las siguientes:
-         Poder Legislativo: Es vital para los actuales momento que atraviesa Venezuela, contar con una Asamblea Nacional moderna y verdaderamente democrática. Todo ello en pro de trabajar aceleradamente -siempre con una gerencia y política de alto nivel- en aquellas leyes que afronten la grave situación de nuestra sociedad.

La Asamblea Nacional debe organizar e impulsar todos aquellos movimientos -públicos y privados- que puedan reconstruir el país y las bases del Estado; para de esa manera, a través de las leyes que de allí emanen, lograr la unidad y el compromiso de todos los venezolanos en beneficio del país.

-         Educación: Este es uno de los puntos que mayor atención debe tener por parte del Estado y del Gobierno Nacional, ya que la misma ha sido prácticamente abandonada a intereses políticos, a pesar de contar con nuevas instituciones educativas. La falta de una educación de calidad, se ve plasmada en el alto índice de criminalidad y de ausentismo en los niveles básicos del sistema educativo. Aunado a ello, contamos con un grupúsculo de políticos que en vez de promover la participación escolar, lo que hacen es aprovecharse de cualquier fecha importante a sus intereses para suspender las clases.

Es indispensable la fomentación y reapertura de las escuelas técnicas a lo largo y ancho de nuestra patria. Dichas instituciones siempre fueron un bastión para aquellos venezolanos que soñaban y sueñan con profesiones distintas a las emanadas de las ciencias y/o las humanidades. Además, las carreras técnicas siempre fueron sinónimo de sacrificio, compromiso y valor.

Se debe dejar a un lado el sistema educativo que nos pretenden imponer, en el cual nuestros niños y adolescentes son objetos del Estado o de una parcialidad política, para dar paso a una educación libre de cualquier dogma político; una educación que explote el intelecto, no la obediencia; una educación que permita el nacimiento de la reflexión en cualquier ámbito, no la mentalidad autómata de los borregos que siguen algo sin saber por qué.

-         Economía e Industria Petrolera: Se debe sanear nuestra economía desde los niveles más bajos hasta nuestra industria petrolera. Para ello, la economía debe estar al servicio de nuestra nación. Es hora de PDVSA deje de ser la caja chica del grupúsculo que hoy intenta gobernarnos y de aquellas naciones que reciben beneficios con tal de avalar la postura incoherente de aquellos que tienen actualmente las riendas de Venezuela. Nuestra economía debe estar al servicio del bien común y de aquellas libertades económicas que deberíamos de gozar y que nos han sido negadas hasta los momentos.

La estabilización de la moneda y unos precios acordes a nuestras necesidades deben ser la meta de toda Reforma Nacional. Para ello, se debe proteger la producción nacional y evitar a toda costa una política de importación que está socavando todo el sistema productivo venezolano. Por otro lado, la producción petrolera debe incrementarse y los ingresos que de allí provengan, invertirse en áreas vitales para el desarrollo de nuestra sociedad. Se debe acabar con los negocios fraudulentos que sólo benefician intereses personales y de otras naciones, así como promover una contraloría que nos mantenga al tanto de todas las transacciones que son llevadas a cabo por las autoridades de la industria petrolera.

-         Poder Judicial: Buena parte de la debacle de nuestra sociedad se debe a la manera de hacer justicia en nuestro país. Lamentablemente, el Poder Judicial está en manos del grupúsculo que hoy intenta gobernarnos y su aplicación sólo es válida para aquellos factores que se oponen al gobierno; y no para todo aquel que incumpla con las leyes de la Nación.

Al igual que con la Asamblea Nacional, se debe contar con personas comprometidas con el verdadero desarrollo de Venezuela y, por supuesto, de un sistema judicial acorde a los nuevos tiempos. Para ello, el sistema de selección debe ser muy cuidadoso y lo más profesional posible. Nunca en base a afinidades políticas o personales.

El actual grupúsculo que se encuentra en el poder, ha acabado con nuestro sistema judicial. Ellos son la justicia y de ellos emana las decisiones. Los magistrados no son más que títeres que le otorgan “legalidad” a las decisiones que salen del Tribunal Supremo de Justicia.

Además, el sistema penitenciario debe reformarse por completo. Venezuela necesita cárceles en las cuales el reo pueda reformarse y salir a la sociedad siendo un factor de desarrollo. En los actuales momentos, tenemos todo lo contrario: cárceles que fomentan mayor perversión, odio y resentimiento social. Todo ello, sin contar el negocio que ha venido creciendo dentro de los centros penitenciarios.

-         Ejército: Nuestro ejército debería ser el pilar fundamental de la defensa y honor de la Nación. En los actuales momentos, eso no es así: los jerarcas militares están de rodillas ante el grupúsculo que hoy intenta gobernarnos y en muchos casos, a intereses extranjeros. Urge contar con una Fuerza Armada que apoye a la sociedad civil; una Fuerza Armada que proteja a todos los venezolanos en base a disciplina y organización.

Nuestros soldados deben de tener claro cuál es su papel en la sociedad,  así como nosotros debemos tener claro que los militares están a nuestro servicio, no al del grupúsculo y mucho menos de intereses extranjeros. La razón debe prevalecer en el componente militar y como tal, debemos hacérselo entender.
En la última entrega: Creación de nuevas industrias, los trabajadores, el sistema bancario, los servicios públicos.

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