martes, 16 de abril de 2013

Por Venezuela

La llama de la energía, de la protesta, siempre ha estado presente en Venezuela. Muchos gobiernos han pasado, pero la semilla que germina en busca de la justicia, nunca ha dejado de brotar; y jamás lo hará.
Hoy Venezuela tiene una realidad en la cual nuestro país está completamente divido producto de todos estos años de odios y resquemores políticos que han marcado la agenda de la nación. Pero en menos de dos (02) meses, hemos sido testigos de un gobierno que se maneja en base a los intereses, a las conveniencias; y sobre todo, basado en una ignorancia del sentir popular que hoy se hace sentir a lo largo y ancho del territorio nacional.
Un gobierno que ha demostrado su incapacidad de ser totalmente autónomo; un gobierno que posee talento mercenario al servicio de sus directrices; un gobierno que se esconde bajo la falda de un ejército que posee componentes capaces de abalanzarse contra el que piense distinto; un gobierno que utilizó la figura del fallecido Presidente Chávez para tomar el poder y ahora que llegaron a él, se empiezan a deshacer de esa misma imagen para sus propios intereses; un gobierno que con el pasar de los días se divorcia del espíritu que supuestamente es la base de su revolución; un gobierno que intenta imponerse sobre una sociedad que ya le demostró en las urnas que no son mayoría, sino que existe una nueva realidad política a la cual ellos hacen la vista gorda.
Ante esos intentos de sofocar a una oposición que dejó de ser minoritaria para convertirse en una masa compacta de venezolanos de todos los estratos sociales, emergen obstáculos maravillosos que buscan crear el nacimiento de una sociedad organizada y con una dirección encaminada a frenar la anarquía que nos intentan y quieren imponer.
Nuestra sociedad disfruta de un momento único en mucho tiempo y con una calidad de primera en los cuales nuestros éxitos van llenando esta Tierra de Gracia con un aliento de renovación. Por eso, mantengamos el ánimo arriba; demostremos nuestra inconformidad ante estos días duros -y los que parecieran estar por venir- siguiendo los lineamientos más acordes y que nos han sido encomendados; mantengamos los vientos favorables de esta nave que busca cambiar la organización imperante; que nuestro ímpetu se refleje en pensamiento, en creación, en reflejo del país que queremos y necesitamos.
Hoy, Venezuela, está siendo testigo del cercenamiento de derechos establecidos en nuestra constitución y en cualquier marco jurídico; Hoy, Venezuela, está siendo testigo de la violencia emanada de las lenguas vejatorias de la oficialidad canallesca; Hoy, Venezuela, siente como se quiere imponer modelos autócratas ante la dignidad humana. Por eso y mucho más, nuestra semilla debe ser la llegada de una nueva estructura que sea hija de esas palabras que llamamos VIDA Y LIBERTAD.

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