jueves, 18 de abril de 2013

Carta abierta a Nicolás Maduro

Nicolás, -disculpa que te tutee pero mi posición política y moral está muy por encima de tu cargo y mucho más de tu personalidad- no esperaba escribirte tan pronto, pero quiero aprovechar que se acerca una fecha muy importante para ti y únicamente para ti: juramentarte como regente de nuestra Nación. ¿Qué se siente? Debe ser algo emocionante ¿verdad?
El problema, Nicolás, es que estás asumiendo bajo un manto de rechazo por un lado; y de duda por el otro. Pero lo más resaltante es que en menos de dos meses, lograste acabar con el capital político que al fallecido ex-presidente Chávez le llevó 14 años levantar. Dime si eso no es algo único en su estilo. De todas maneras, no te preocupes por esas nimiedades; el fin justifica los medios ¿verdad, Nicolás? Aquí lo importante es que lograste llegar al poder y supuestamente lo acabas de ratificar, siempre bajo la bandera de servir y mantenerte al lado del “gigante”, del “líder supremo”. Eso es lo bueno de la política ¿verdad, Nicolás? Te brindó una oportunidad que ni remotamente te imaginabas diez, cinco y hasta un año atrás. La política, Nicolás, la política…
En fin, te escribo éstas líneas porque para ti, personas como yo, somos simples seres despreciables que buscan acabar con el supuesto sistema de paz, amor y respeto que tu tanto pregonas cuando te diriges a tus parciales -si es que acaso los tienes de forma natural-. No, Nicolás, personas como yo, rechazamos a elementos como tú, porque representas la comodidad en el poder y el miedo a perderlo; porque representas la falta de imaginación y el liderazgo artificial; porque representas a ese poder que intenta acallar, criticar y arrinconar de forma descarada toda disidencia que ose medianamente enfrentar el cargo que heredaste y la cúpula que te sostiene.
Pero no te preocupes, Nicolás. Nosotros no pensamos presionar mucho. ¿Sabes por qué? Porque tienes plomo en las alas; naciste con un peso muy grande para un político de poco rodaje como tú… Es tu gente, Nicolás… Será tu gente la que empiece a presionarte -aunque realmente lo empezaron a hacer desde el momento que buena parte de ellos dejó de votar por ti-. ¿Qué se siente? ¿Es tan emocionante como ponerte la banda del “gigante”, del “líder supremo”? ¿O el fin justifica los medios, Nicolás?
¿Qué se siente llegar al poder luego de utilizar la obra y figura del ex-presidente Chávez hasta la saciedad durante la campaña electoral, para empezar a sacarlo poco a poco de tu discurso, Nicolás?
 ¿Qué se siente que en menos de un día de tu supuesta elección, el pueblo te recibiera con esa manifestación tan contundente de rechazo a nivel nacional a través del sonido de las ollas? Debe ser emocionante ¿verdad? ¿Te acuerdas como empezó el principio del fin del segundo mandato de Carlos Andrés Pérez? Me imagino que hasta tú en aquella ocasión sonaste tus ollitas.
¿Qué se siente poder insultar a diestra y siniestra; hacer y deshacer lo que te provoque sin el temor de que el “gigante”, el “líder supremo” te regañe en público? Para ti debe ser una sensación maravillosa… Dicen que esa es la ventaja del poder y de la política, Nicolás, la política…
¿Qué se siente que de forma espontánea, contundente, muchos de los que eran parciales que te dejaron en herencia política, ahora hacen preguntas, quieren respuestas? Es un despertar que supongo no te lo imaginabas. Pero en éste maravilloso país todo es posible; y esas son lecciones que aprenderás muy rápido, Nicolás.
No deseo incomodar tu celebración; y mucho menos quitarte tu valioso tiempo -el crear pajaritos y cualquier fauna o mitología debe ocupar mucho tu agenda-, pero si deseo recordarte que hay una mitad del país (aunque me atrevo a asegurar que es mucho más) que estará vigilante a todo lo que hagas. Así que tus amenazas y vilipendios siempre tendrán una barrera que no se resigna y jamás descansará por conseguir el verdadero país que todos nos merecemos.
Quien quita que todo el país sea testigo de tu soledad, Nicolás. El tiempo pasa, las personas pasan, pero el eterno sentir de los principios siempre permanece en el colectivo.
P.d. Estoy seguro que luego de leer ésta misiva me elevarás de clase en nuestra ya mermada estratificación social; así que gracias por hacerme a partir de éste momento un nuevo oligarca y burgués de Venezuela.

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