Para finalizar con esta entrega, analizaremos otros aspectos que deben ser modificados en su totalidad para alcanzar la Reforma Nacional a la cual aspiramos la mayoría de los venezolanos y que es el paso fundamental para desmontar el aparato viciado del Estado que soporta al grupúsculo que hoy pretende dominar a la Nación.
- Creación de nuevas industrias: Buena parte del escaso desarrollo económico en los últimos 14 años, es producto del agobiante control que ha querido implementar el gobierno en todas las industrias del país. En dicho período, ha quedado más que demostrado que la ineficiencia y la destrucción del aparato productivo han sido la marca personal del grupúsculo que hoy nos intenta gobernar.
Es necesario incentivar el nacimiento de nuevas industrias y la formación de técnicos capacitados para lograr el establecimiento definitivo de un sistema que fomente y produzca el desarrollo económico fuera del control del Estado.
Venezuela siempre ha estado en una posición única en la cual el diferencial de las importaciones y exportaciones debería de otorgarnos un saldo positivo; y no como lo refleja la actual realidad: una política de importación que deja al descubierto lo endeble de nuestra economía.
- Los trabajadores: La sociedad venezolana está urgida de una clase trabajadora que esté a la altura de los cambios que necesita la sociedad. Por tal motivo, es necesario que una vez que salga del poder el grupúsculo que hoy intenta gobernar, la nueva dirigencia política garantice la libertad de trabajo, sin presionar a los ciudadanos por su manera de pensar y/o su activismo político.
De igual manera, los trabajadores deben de contar con sueldos y salarios acordes a las necesidades reales que afronta nuestra sociedad. Hay que recordar, que el supuesto gobierno que tenemos, nos ha conducido por un camino viciado por controles económicos y devaluaciones que han mermado en los ingresos de la inmensa mayoría de venezolanos. Así que es necesario incrementar los ingresos laborales para afrontar el desastre económico en el cual nos han colocado.
- El sistema bancario: La depuración del sistema bancario nacional debe comenzar por aquellos bancos que fueron creados para proteger el capital de intereses personales, los cuales tienen como único objetivo, ganancias desproporcionadas sin importarles la salud económica de Venezuela.
La banca debe estar enfocada a beneficios que impulsen el desarrollo de la sociedad, bien sea desde el ámbito económico o social. En la actualidad, algunas instituciones bancarias brindan dichos beneficios, pero esto aún es ínfimo comparado con las necesidades del venezolano.
Por otro lado, las instituciones destinadas a los créditos, deben ofrecer intereses acordes y razonables para un mayor desarrollo de las actividades que exige y necesita la Nación.
Por último -y quizás lo más lógico-, es que el poco capital extranjero que ingresa al país, así como el poco capital que aún producimos, debe ser invertido en el sistema bancario nacional. De nada nos sirve la creación de instituciones financieras en el exterior o de poco alcance nacional, si a la larga las utilidades que puedan ofrecer serán únicamente para el grupúsculo y/o para intereses extranjeros.
- Los servicios públicos: Quizás éste punto en específico llevaría hasta dos entregas porque el deterioro y la destrucción inexplicable -aunque la explicación es ineficiencia- de los servicios públicos en Venezuela pareciera ser un cuento de nunca acabar. Estamos hablando de carreteras, servicio eléctrico, teléfono e internet, ferrocarriles y transporte subterráneo, agua potable y aguas negras, aseo urbano, por nada más enumerar unos pocos, los cuales son la preocupación diaria en la cotidianidad del venezolano.
Es increíble que cada uno de esos servicios públicos estén bajo la responsabilidad de algún organismo del Estado -y hasta de algún ministerio en otros-, pero la ineficiencia siga creciendo con el transcurrir del tiempo. Ante esa realidad, es necesario contar con una comisión o algún organismo central de emergencia que canalice todas y cada una de las fallas y posibles soluciones que se puedan ofrecer. Es hora de acabar con la demagogia y la burocracia en esos sectores principales de la sociedad.